| Viñedo de la familia Ponte en la década de 1960 |
A mediados de la década de 1920, la producción de vino y el trabajo de las quintas acompañaban con fuerza el crecimiento económico local. Los bodegueros, quinteros y sacerdotes salesianos del Colegio Don Bosco formaban un sector respetado, trabajador y con un peso social determinante en zonas clave como el barrio obrero El Abrojal y las quintas del sur de la ciudad. Con el liderazgo de Subiza en la Unión Cívica Radical y el apoyo de figuras de gran arraigo vecinal como Francisco José Cámpora, la producción local encontró el respaldo político necesario para proyectar un salto de calidad definitivo: la creación de un centro formativo e investigativo propio.
El proyecto de la Escuela de Vitivinicultura en San Nicolás
![]() |
| Pascual Subiza |
El paso fundamental a nivel nacional llegó el 17 de septiembre de 1927, cuando el Diputado Nacional Pascual Subiza presentó en la Cámara de Diputados de la Nación el proyecto de ley para fundar la Escuela vitivinícola, frutihortícola y enológica de San Nicolás. La propuesta contemplaba una institución práctica dependiente del Ministerio de Agricultura de la Nación, con una cursada de dos años a cargo de ingenieros agrónomos y un capataz para cuarenta estudiantes. Además, incluía un internado y una bodega modelo destinada a enseñar modernas técnicas de elaboración enológica.
La partida presupuestaria y el sueño trunco
La iniciativa parlamentaria logró un respaldo histórico al aprobarse una partida de doscientos mil pesos en el presupuesto nacional de 1929 para dar inicio a las obras. Sin embargo, el establecimiento educativo nunca llegó a construirse. La posterior inestabilidad institucional del país y el golpe militar de 1930 encabezado por el general José Félix Uriburu contra el presidente Hipólito Yrigoyen frenaron definitivamente los fondos y truncaron una obra que prometía transformar el perfil productivo de la región.
A noventa años de su partida, el recuerdo de Pascual Subiza permanece ligado no solo a su extensa trayectoria en la gestión pública, sino también a aquel proyecto visionario que buscó colocar a San Nicolás de los Arroyos a la vanguardia de la enseñanza técnica y la industria vitivinícola argentina.
