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| Foto de la Libreta de Enrolamiento de Segundo Ramírez (Don Segundo Sombra) |
Por Javier Tisera y Walter Alvarez
Fotos: Archivo General de la Nación
Un nicoleño llamado Segundo Sombra
La reciente presentación de la reedición facsimilar de Don Segundo Sombra, impulsada por la Universidad Nacional de San Antonio de Areco y el Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes al cumplirse el centenario de la publicación original de 1926, devolvió a la escena pública la trascendencia de la máxima obra gauchesca nacional. Más allá del valor patrimonial de este rescate editorial que reproduce el trabajo de la imprenta de Francisco Colombo, la conmemoración vuelve a encender un debate histórico que lleva décadas: el verdadero origen del hombre de carne y hueso que inspiró la novela. Segundo Ramírez, inmortalizado por Ricardo Güiraldes, es hoy el centro de un reclamo identitario que divide a tres localidades bonaerenses y santafesinas, con pruebas documentales contundentes que sitúan a San Nicolás de los Arroyos en el corazón de la controversia.
San Nicolás siempre estuvo cerca
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| Segundo Ramírez en medio de la mateada con sus compañeros jornaleros en "la casa de los peones" de la Estancia de Guiraldes. |
El documento que confirma el origen nicoleño
La prueba documental decisiva surgió a mediados de los años ochenta gracias a los investigadores sampedrinos Américo Piccagli y Zulma Taurizano, integrantes del Centro de Estudios Históricos de San Pedro, cuyos hallazgos fueron difundidos en la revista Todo es Historia de Félix Luna y analizados por el historiador Santiago Chervo en su libro Crónica de San Nicolás de los Arroyos.
Al revisar los libros del Registro Civil sampedrino, los investigadores hallaron el acta matrimonial del 2 de febrero de 1891 (folio 9). En dicho documento oficial, labrado ante el funcionario Antonio Mendoza, el resero compareció a los 32 años y declaró de puño propio ser "nacido en San Nicolás de los Arroyos", jornalero, e hijo de Juan de Dios Ramírez y Venancia Rodríguez, ambos fallecidos también en suelo nicoleño. Como bien puntualiza Chervo en su obra, se trata de una manifestación personal realizada por Ramírez en plena juventud y lucidez, lo que otorga un sustento probatorio irrefutable a su origen local frente a la falta de constancias documentadas en los archivos de Coronda.
Un debate que interpela a la memoria de San Nicolás
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| Con Ricardo Guiraldes. |


