San Nicolás: la Central Térmica de AES proyecta dejar de usar carbón para generar electricidad

San Nicolás: la Central Térmica de AES sigue operando a carbón pese a las promesas de cierre y genera alarma vecinal

Con información de el clip

La Central Térmica San Nicolás continúa funcionando como la única usina a base de carbón mineral en toda la Argentina. A pesar de los anuncios corporativos que proyectaban el fin del uso de este combustible fósil para el año 2025, la planta operada por la empresa AES Argentina mantiene activa su estructura sobre la ribera del río Paraná. El escenario genera incertidumbre laboral para cientos de familias y reaviva el reclamo de las comunidades vecinas por la contaminación ambiental y los riesgos directos sobre la salud pública.

Compromisos postergados y la realidad operativa en la ciudad

Durante los últimos años, la firma multinacional había manifestado su intención de avanzar hacia la descarbonización de su matriz energética. Sin embargo, los plazos vencieron y la generación eléctrica a base de carbón sigue en marcha en la planta nicoleña. Desde la compañía sostienen que el retiro definitivo está condicionado por la demanda y la estabilidad del sistema eléctrico nacional, argumentando que la reducción en el consumo del material ha sido progresiva.

Pese a esas explicaciones técnicas, los registros oficiales confirman que la planta sigue siendo una de las mayores importadoras de carbón mineral del país, con cargamentos que superaron las 40.000 toneladas a comienzos de este año. La falta de un plan formal coordinado entre el Estado nacional y la empresa dejó en suspenso la reconversión definitiva del predio, mientras los representantes gremiales mantienen la atención puesta en la continuidad de los más de 500 puestos de trabajo vinculados a la actividad.

El impacto en los barrios cercanos y la causa judicial

La situación no solo se discute en los despachos corporativos, sino también en los barrios nicoleños linderos al polo industrial, tales como Saavedra y Súper Usina. Habitantes de la zona denuncian de forma recurrente la presencia de olores penetrantes, polvillo en suspensión y el incremento de afecciones respiratorias, problemas en la piel y enfermedades graves.

La controversia escaló al plano legal mediante una demanda por daño ambiental colectivo radicada en el Juzgado Civil y Comercial Nº 4 de San Nicolás. Mientras la querella vecinal señala demoras y falta de transparencia en los controles de emisiones sobre el aire y el agua, la empresa sostiene que sus parámetros operativos se ajustan a las normativas vigentes. Entre trámites judiciales y debates energéticos, la chimenea de la central permanece encendida sobre el horizonte de la ciudad.

El impacto sanitario de las partículas y el futuro productivo de la región

Especialistas del ámbito científico advierten que los residuos liberados durante el quemado de carbón contienen micropartículas capaces de ingresar profundamente en el organismo a través de las vías respiratorias. La exposición prolongada a estos componentes no solo agrava cuadros asmáticos o cuadros de fatiga, sino que representa un riesgo acumulativo para los tejidos y órganos de las poblaciones que residen a corta distancia del polo industrial.

El debate local exige definiciones concretas que compatibilicen el cuidado de la salud comunitaria con la estabilidad de las fuentes de trabajo. San Nicolás se encuentra en una encrucijada donde resulta imprescindible transparentar los controles ambientales y fijar plazos certeros de reconversión técnica, asegurando que el desarrollo energético no se sostenga a costa del ambiente ni de la calidad de vida de los nicoleños.

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